La polio y su erradicación

Autor: MIDOCONLINE


Publicado: 2017-10-22

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La innovación cada día avanza de manera más rápida en todos los ámbitos. Gracias a los avances médicos, se han podido realizar campañas de salud a nivel mundial con el propósito de prevenir y erradicar muchas de las enfermedades que nos han ocasionado grandes estragos a lo largo de nuestra historia. La prueba más clara de esto es la completa erradicación de la viruela, una enfermedad infecciosa que se caracterizaba por provocar la aparición de ampollas de pus y dejar cicatrices permanentes en la piel, y cuyo último caso registrado fue en 1977. Sin embargo, en este artículo no hablaremos sobre ella, sino de la enfermedad que podría convertirse en la segunda en ser completamente erradicada del planeta: la polio.

La polio, o poliomelitis, es una enfermedad viral que afecta al sistema nervioso y puede provocar parálisis, atrofia muscular y hasta deformidades. Una de las diferencias más grandes entre este padecimiento y cualquier otro de su tipo, es que el 90-95% de los casos no presentan ningún síntoma o los que presentan son tan leves que  los pacientes no les dan importancia y no acuden a un médico para tratarlos. El otro 5-10% de los casos, se pueden llegar a presentar síntomas como cansancio, fiebre, dolor de garganta y, en algunas ocasiones, hasta vómitos o diarrea. Sin embargo, en el 0-5% restante el escenario se torna mucho más grave.  Son en estos casos que el virus llega al sistema nervioso central y comienza a destruir neuronas, interrumpiendo la comunicación entre los centros motores y los músculos, ocasionando que estos se atrofien y aparezca la parálisis, más comúnmente en las piernas. Si el virus llegase a alcanzar la cabeza, el cuello o el tórax, puede provocar dificultades para tragar, respirar e incluso la muerte.

Uno podría llegar a pensar que, al ser asintomática, la polio es una enfermedad sin mucha importancia. Sin embargo, es justamente este hecho el que permite que el virus se distribuya más fácilmente entre las personas, aumentando la aparición de casos con parálisis. El poliovirus vive en la saliva, mucosidad y heces de las personas infectadas y se propaga cuando algunos de estos tres se introducen en la boca de otra persona a través de agua o comida contaminada. Una persona infectada es potencialmente contagiosa mientras el virus siga presente en su garganta o sus heces.

Además de ser asintomática, la polio no cuenta con un tratamiento efectivo, tan sólo se puede esperar a que la enfermedad pase y que sus secuelas sean las menos posibles. La mejor defensa que se tiene para esta enfermedad es la prevención. En 1988, la Organización Mundial de la Salud (OMS) inicio una campaña de vacunación que ha logrado erradicar la polio en casi todos los países del mundo. Mientras que en 1988 había un registro de 350,000 casos en todo el mundo, en el año 2014 solo se registraron 359. En solo 25 años se ha logrado reducir en un 99% la cantidad de enfermos y la incidencia de la polio quedó en menos del .1%. Sin embargo, no se ha podido erradicar completamente el virus, aún se presentan casos en Afganistán, Nigeria y Pakistán.

También existe el síndrome post-polio (SPP), una afección que afecta a los sobrevivientes de la polio años después y que se caracteriza por provocar un nuevo debilitamiento de los músculos, afectados y no afectados anteriormente. Algunos de los síntomas más comunes de este síndrome son fatiga poco habitual, debilitamiento muscular crónico y atrofia muscular. Aunque no hay un tratamiento específico para el SPP, se ha observado que la realización de ejercicios que no provocan fatiga es de gran ayuda para mejorar la fuerza muscular.

Aunque estemos muy cerca de la meta, es importante que continuemos promoviendo la vacunación contra la polio hasta que esté completamente erradicada. Mientras siga habiendo una persona infectada con este virus, no se puede cantar victoria. Pero la OMS no solo está enfocada en erradicar a la polio, también está muy cerca de eliminar por completo al tétano y la dracunculosis. Es importante mantenernos informados sobre el avance en estas campañas, que son hechas para mejorar nuestra calidad de vida, y proteger la salud de las futuras generaciones.

Fuentes: OMS, MedlinePlus, WebConsultas, Cultura Científica, National Institute Of Neurological Disorders.

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