¿Qué es el Síndrome de Tourette?

Autor: MIDOCONLINE


Publicado: 2017-10-11

Lectura: 3 min

El Síndrome de Tourette es un trastorno neurológico que se caracteriza por provocar en la persona que lo padece una serie de movimientos y sonidos involuntarios llamados tics. Este trastorno tiende a aparecer en las primeras etapas de la infancia o en lo adolescencia, pero siempre manifestándose antes de los 18 años. Generalmente, los primeros síntomas se presentan entre los siete y diez años con tics faciales frecuentes, repetitivos y rápidos que pueden complicarse y llegar a involucrar todo el cuerpo.

De la misma manera, también hay casos en que, junto con los movimientos, se pueden presentar tics vocales, que pueden incluir gruñidos, carraspeos, gritos o ladridos. Dentro de estos tics podemos encontrar la coprolalia; que es el uso involuntario de palabras obscenas o frases inapropiadas en el contexto social, y la ecolilia; que es la repetición de palabras o frases de otra persona a modo de eco. De la mano con la coprolalia existe la copropraxia, que es cuando los tics de una persona involucran gestos obscenos. A pesar de que se ha dado mucha difusión pública a la coprolalia y la copropraxia en películas y series de televisión, en realidad no son tan comunes en las personas con Síndrome de Tourette.

Dado que este síndrome es un trastorno neurológico, puede venir acompañado de otras afecciones como ansiedad, depresión, trastorno de déficit de atención e hiperactividad y trastorno obsesivo compulsivo y su diagnóstico está basado en la observación del comportamiento del paciente. En lugar de realizar pruebas de laboratorio, el médico debe realizar una evaluación que descarte otros trastornos conductuales o del desarrollo. Algunos de los criterios para diagnosticar el Síndrome de Tourette son:

- Múltiples tics motores y fónicos.

- Los tics se repiten frecuentemente y han tenido una duración de más de un año.

- Inicio de los tics antes de los 18 años.

Actualmente no se conoce la causa de este trastorno, aunque se cree que pueda estar relacionada con problemas en algunas zonas del cerebro y alteraciones de las sustancias químicas que facilitan la comunicación entre las neuronas. Sin embargo, se sabe que el gen puede ser hereditario y que existe entre un 10 y 50% de posibilidades de que se transmita de padres a hijos, quienes pueden no padecer todos los síntomas y solo presentar tics leves, comportamiento obsesivo compulsivo o un déficit de atención sin tics. Cabe notar que el Síndrome de Tourette es hasta cuatro veces más común en los niños que en las niñas.

Los tics de este trastorno, como tal, no necesitan de un tratamiento a menos que sean muy intensos y estén afectando la capacidad de una persona para realizar sus actividades cotidianas. En estos casos, se pueden prescribir fármacos neurolépticos, cuyo propósito es el de disminuir la intensidad y frecuencia de estos tics hasta en un 85%. Si el síndrome viene acompañado por alguna otra afección es necesario tratarlas de manera aparte para que no haya un deterioro más grande de la calidad de vida.

El Síndrome de Tourette afecta, aproximadamente, al 2% de la población mundial y la gran mayoría de estas personas pueden llevar vidas normales y muy productivas. No existen verdaderas barreras para que alcancen sus metas, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Existen varias asociaciones alrededor del mundo cuyo único propósito es el de educar a la sociedad del funcionamiento del “trastorno de los tics” y de sus muchas facetas. El aumento de la comprensión y de la tolerancia en el público a los síntomas de este padecimiento son de vital importancia para aumentar la calidad de vida de quienes lo sufren.

Fuentes: WebConsultas, Medline Plus, Tourette Association of America, IMSS.

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